Exilio Voluntario: El Pasado de un ninja

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    tobii
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    Exilio Voluntario: El Pasado de un ninja

    Mensaje por tobii el Dom Abr 06, 2014 3:00 am

    En aquella lejana aldea invadida por un triste otoño pequeños pero poderosos shinobis se desarrollaban sin saber lo que les depararía el futuro, un futuro cruel, maligno, lleno de represalias, fuertes decisiones, enemistad pero sobre todo un camino sangriento, tan sangriento que el rojo prevalecería en ellos durante mucho tiempo, tal era el caso de estos dos en especial...


    El primero un pequeño niño que apenas y sabia como tomar un shuriken, no era el mejor en ello pero con tan solo mirar a los ninjas de nivel chunin y jounin parecía como si copiara sus movimientos y los mejorara con el paso del tiempo poco después miraría a aquel espadachín de la espada maldita que lo envolvería en sus finos pero malignos ataques, el pequeño como pudo lo observaba cuando podía viendo todos y cada uno de los movimientos de aquel legendario espadachín, un día muy decidido tomo un kunai e intento imitar algunos movimientos de espada pero sus movimientos fueron en vano pues este solo termino hiriendose levemente en el brazo derecho pero con una grave cortadura en la palma de su mano izquierda, la sangre escurría por su mano, el pequeño sin saber que hacer puso su mano derecha sobre la izquierda tratando de evitar la caída del colorido liquido y corrió en dirección hasta el hospital creado por la primera mizukage, en el encontró a un anbu experto en medicina un chico de muy muy corta edad, que presumía de su cuerpo y sus conocimientos en especial con la chicas siendo este el típico don juan y casanova de la aldea, era un anbu que ni siquiera portaba su mascara por que a pesar de ser un anbu el no hacia peligrosas misiones fuera de la aldea su principal trabajo era curar a todo herido ya fueran leves o graves casos, el anbu-medico detuvo el sangrado despojo la sangre coagulad en la palma de la mano del menor y después de un poco de sulfatiazol en polvo logro controlar todo para asegurarse de una mejora solo le vendo la mano, el pequeño padecía de un fuerte dolor pero no le gustaba llorar a lo que este solo prefirió cerrar los ojos y morder su labio inferior, aun así aquel anbu asombrado miraba al pequeño niño pues si bien la cortadura era muy grave los huesos de su mano parecían estar en perfectas condiciones sin ninguna fractura ni fisura en ellos, el anbu solo sonrió al imaginar que ese niño era uno de los pocos supervivientes de aquel clan que manipulaba el calcio y demás nutrientes de sus huesos a merced.

    La segunda era una pequeña niña a diferencia del niño esta era un poco mas experimentada en el uso de las armas pues era poseedora de un sensei pero no un sensei cualquiera era el típico sensei que todos querían tener pero que nadie obtenía, nadie menos ella, era un niña que aun sin saber como controlar el agua ya sabia como manejar el hielo y parte de su clima no tanto como su sensei pero si lo hacia muy bien pues era del más reconocido clan de esa aldea, aquella niña con la ayuda de su sensei practicaba arduamente cada día a tal grado de perfección que cada vez que iban al bosque su sensei solo apuñaba su mano para pegarle levemente al tronco de un árbol para que todas sus hojas muertas por el otoño cayeran en distintos ángulos aleatorios a la misma vez, la chica con ambas manos lanzaba shuriken a su máxima velocidad acertando en todas y cada una de las hojas, la pequeña niña emocionada juntaba corría a ver las hojas y saltaba de alegría por ver que había acertado en todos sus tiros muy sonriente volteaba a ver a su sensei gritándole - sensei, sensei me ha visto no e dejado caer ni una sola hoja esta vez! - Por su parte el espadachín muy concentrado solo ponía vendas alrededor de su legendaria espada a lo que la pequeña niña comenzaba a odiar esa espada cada vez mas pues esta le robaba su protagonismo con su sensei, 

    El invierno pintaba los pocos bosques de la aldea en tuno marrón, opacando la vida de estos, como si una flor se marchitara los árboles se ponían en el mismo estado y sus hojas poco a poco iban cayendo muy lentamente para finalmente ser arrastradas por el viento dando origen a una triste danza de hojas marchitas quebrantan doce, entre aquella triste danza la pequeña niña entrenaba duramente con sus shuriken a una distancia considerable el sensei entrenaba sus crueles movimientos con su espada para no lastimar a su discípula, mientras tanto el pequeño niño observaba al espadachín sentado en lo alto desde una rama de un árbol al mismo tiempo que su recuperación de su palma izquierda parecía mejorar cada vez mas la venda era tan blanca que todo parecía indicar que el pequeño niño iba al hospital con aquel anbu medico todos los días para obtener una excelente salud y cuerpo

    Los días de aquellas ráfagas de viento de hojas muertas transcurrían y los dos mejoraban uno en mente y la otra en el campo de batalla, el pequeño envuelto en soledad y lejanía de los demás mientras que la niña entre risas y travesuras todo era felicidad con su sensei, un día el sensei desapareció debido a una peligrosa misión que se le fue otorgada por la mizukage, fue ahí donde los dos pequeños se encontraron aunque esta vez la niña iba acompañada de otra niña al parecer a su corta edad esta poseía una típica katana de su aldea otorgada a la gran mayoría de los ninjas de esa nación las dos niñas bromeaban entre ellas y entre juegos sin querer terminaban peleando teniendo un sano pero divertido entrenamiento entre huidas y emboscadas terminaron por quedar en el árbol donde aquel niño se sentaba en las ramas a observar al espadachín, este sin querer ser visto corto su respiración e inmovilizo su cuerpo para evitar el mas mínimo movimiento para ser descubierto, las dos niñas sabían que alguien las observaba y se hicieron las de la vista gorda y siguieron con sus movimientos tratando de disimularlo todo, el niño al no poder aguantar la respiración la soltó de un solo golpe emitiendo un profundo suspiro pero en el momento las dos niñas de un salto quedaron frente a el con katana y shuriken en manos el pequeño atemorizado y sin saber que hacer solo cerro sus ojos y escondió su cabeza sobre sus rodillas y en su intento de protegerse y en combinación del miedo unos filosos huesos emergieron desde muchas partes de su cuerpo evitando que lo atacaran

    Esos huesos son pertenecientes a un clan que se creia ya extinto.. el clan kaguya! - dijo una de las niñas
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    Ms. Ro
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    Re: Exilio Voluntario: El Pasado de un ninja

    Mensaje por Ms. Ro el Dom Abr 06, 2014 3:09 pm

    Tobii escribió:Por su parte el espadachín muy concentrado solo ponía vendas alrededor de su legendaria espada a lo que la pequeña niña comenzaba a odiar esa espada cada vez mas pues esta le robaba su protagonismo con su sensei

    ODIO A NARSIL!!! Desde tiempos inmemoriables robandome la atención de mi sensei!!! ¬¬ Algún día caera en mis manos y la destruire lentamente y con mucha pasión!!! La haré sufrir tanto que deseara jamás haber sido creada!!!

    Tobi sabes que ando esperando la segunda parte TT_TT

    Ahora leyendolo de nuevo me doy cuenta que te gusta espiar, picaron!!! XDDD


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    ¡¡¡Traemelo aquí ahora, voy a sacudirle su banana!!!


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